Una ley estatal permite a los profesores, en nombre de la "libertad académica", usar en clase materiales que cuestionan a Darwin y defienden la creencia en el Diseño Inteligente. El lenguaje de la propuesta aprobada cita la evolución junto al calentamiento global, el origen de la vida y la clonación para generar un debate abierto y objetivo; pero es un intento de tergiversar la evolución para presentarla como una controversia científica.
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