Un diminuto rectángulo sobrepuesto sobre los extensos terrenos del Sáhara podría ser la solución más eficaz para poner en marcha el audaz plan de reducción de las emisiones de dióxido carbono (CO2) en Europa. Podría llegar a generar energía solar suficiente para suministrar a toda Europa de electricidad limpia.
Leido en El Mundo
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